Por Cristóbal Cifuentes,  abogado UdeC, candidato a Magister Dirección y Gestión Tributaria Universidad Adolfo Ibáñez.

La agenda 2030 nos plantea 17 desafíos, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Uno de ellos, el octavo, habla sobre  Promover el crecimiento económico inclusivo y sostenible, el empleo y el trabajo decente para todos un punto que se ha visto fuertemente impactado a consecuencia de la pandemia.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que en América Latina y el Caribe, por ejemplo, se perdieron al menos 26 millones de empleos en 2020, aunque el impacto real podría ser mayor dado el abundante trabajo informal que hay en la región.

En abril del año 2020, la ONU propuso un marco de respuesta socioeconómica inmediata al COVID en cinco líneas de trabajo:

  1. Garantizar que los servicios de salud esenciales sigan estando disponibles y proteger los sistemas sanitarios.
  2. Ayudar a las personas a lidiar con la adversidad mediante la protección social y servicios básicos.
  3. Proteger empleos y apoyar a pequeñas y medianas empresas, y a los trabajadores del sector informal, mediante programas de respuesta y recuperación económicas.
  4. Orientar el aumento necesario de estímulos fiscales y financieros para que las políticas macroeconómicas funcionen en favor de los más vulnerables y reforzar las respuestas multilaterales y regionales.
  5. Promover la cohesión social e invertir en sistemas de respuesta y resiliencia impulsados por las comunidades.

Muchos gobiernos ha entregado ayudas a las familias, incluido el chileno que es el segundo que mayor cobertura y extensión en América, solo superado por EEUU, pero estas ayudas -por los montos involucrados- debe quedar claro que solo serán transitorias, pues el impulso debe estar dado por la aplicación de políticas económicas de desarrollo más sostenibles.

Para avanzar en esa ruta se requiere combinar varios elementos como la incorporación de la tecnología, innovación e inversión que permita agregar un valor a los productos que se produzca sobre todo en los países en vía de desarrollo. Todo de la mano con la protección de derechos laborales tanto de los nacionales, como de migrantes, capacitación para los jóvenes que se incorporen como empleados y sobretodo con un consumo eficiente de los recursos naturales.

Es importante, que los países en vía de desarrollo puedan traer más inversión a sus territorios, pero esto tiene que ir de la mano con incentivos tributarios como exenciones o bajos impuestos. Esto sin duda requiere un cambio de mentalidad, ya que actualmente la inversión es vista como enemigo de la recaudación fiscal que permite obtener recursos inmediatos, sin pensar que la inversión traerá más mano de obra calificada y capacitación en las materias sobretodo de tecnología y energías renovables. Además, de un mayor ingreso por los impuesto al consumo en el país.

Si queremos pensar en el futuro, se deben trabajar en incentivos impositivos y económicos que tiendan hacia allá, ya que lo inmediato estará destinado al fracaso.

 

 

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