Divulgación Científica

Los Monstruos del Espacio Develados en una Interesante Publicación.

Acercar la ciencia a un lenguaje cercano es lo que busca actualmente la divulgación científica y es el camino que ha recorrido Fernando Izaurieta Aranda, Doctor en Ciencias Físicas y docente de la Universidad de Concepción.

En esta segunda parte de la entrevista ahondaremos más en su libro Agujeros Negros: Destructores del Tiempo, obra que sumerge al lector, no sólo en los misterios más profundos del cosmos, si no que nos transporta por el universo en un relato emotivo, vinculado a lo cotidiano, donde cada capítulo logra hacernos comprender lo que no podemos siquiera imaginar. 

Escribir para contar, una actividad que Fernando Izaurieta no se había planteado antes. “Soy más de leer libros que de escribirlos. Así que este libro tuvo un origen bastante curioso; todo empezó cuando hace algunos años hicimos una charla de divulgación científica sobre agujeros negros en el Teatro de la Universidad de Concepción. El cariño de la gente fue increíble; hasta el punto que se abarrotó el teatro y quedó mucha gente fuera. Muchos habían hecho fila durante mucho tiempo, pero pese a ello no pudieron entrar, pues por razones de seguridad no puedes tener gente sentada en los pasillos de un teatro”.

Finalmente, como lo recuerda Fernando llegó la policía por el enorme número de gente que estaba tratando de entrar y no podía. “La periodista encargada del evento me sugirió en broma dejar las charlas, pues para preservar el teatro sería mejor escribir un libro sobre el tema”.

De aquí surgió una tremenda lección pues el público penquista le  demostró en forma muy elocuente que ese prejuicio no es cierto, que todos tenemos intensos deseos de aprender, la curiosidad es un instinto fundamental humano. 

¿Te hubiese gustado haber podido leer un libro así como el tuyo de adolescente?

“Así es. Cuando niño y adolescente devoraba todo el material de lectura de divulgación científica que recibía, pero me sentía insatisfecho. A veces sentía que la divulgación era confusa o demasiado técnica, y otras veces sentía que era demasiado simplista, y no respondía mis interrogantes con la profundidad que yo anhelaba”. 

“Por eso me propuse, al escribir esto,  escribir justamente el tipo de libro que me hubiera gustado leer a mí cuando era adolescente. Lo principal es respetar a los lectores. Quienes leen son personas inteligentes que anhelan explorar los misterios del universo junto contigo”.

 “No hay que caer en el sobresimplismo de explicar sólo lo obvio, como si quienes leen no pudieran comprender más. Debes atreverte a ir también hacia las partes más extremas y extrañas del universo. Y por supuesto, debes tener la amabilidad y la empatía de ser claro, y de usar metáforas y un lenguaje accesible para quienes leen. Al final, esto es un acto de generosidad, pasión y deseo de compartir. Eso debe notarse en lo que escribes”.

Esos locos bajitos

Las primera páginas están dedicadas a las niñas y niños, “quienes con sus preguntas valientes y apasionadas lo hicieron posible”.

“Eso es genuino, no es un gesto porque sí. Los niños y niñas hicieron posible este libro, y me mostraron cómo hacerlo”, nos explica el físico teórico.

 “Cuando haces una charla, siempre son los más pequeños los que hacen las mejores preguntas. Preguntas profundas, bien planteadas, que apuntan directamente a los misterios más profundos del universo. Los adultos también hacen buenas preguntas, pero los niños son desprejuiciados, ingeniosos, piensan fuera de los caminos usuales. Y responder sus preguntas siempre es un desafío, los niños son exigentes, no aceptan cualquier cosa como respuesta. Saben muy bien si quieren la respuesta a un por qué o un cómo”.

 “¿Cómo le explicas a un niño el funcionamiento del universo sin ecuaciones?”, se pregunta Fernando. “En ese momento, te ves obligado a recurrir a todo lo que tenemos en común para construir las imágenes mentales y las metáforas que te permiten responder su pregunta y compartir un secreto del universo. Ellos son más que una inspiración: son quienes te enseñan cómo enseñar”.

¿Por qué sobre los destructores del tiempo?

“El subtítulo de destructores del tiempo es porque, de acuerdo a la Teoría General de la Relatividad de Einstein, lo son. Cuando en tu vida cotidiana destruyes algo, esa destrucción nunca es completa. Esto se debe a la naturaleza del tiempo. Siempre queda algo, por ejemplo si quemas un papel aún quedan las cenizas, las que siguen viajando desde el presente hacia el futuro”.

“La destrucción que generan los agujeros negros está en otro nivel. Cuando algo cae en un agujero negro, es destrozado y desgarrado por el espaciotiempo, para finalmente caer en la singularidad. La singularidad no es un lugar en el espacio, es un instante en el tiempo. Es el último instante, en donde la curvatura espaciotemporal se vuelve infinita. Una vez que caes allí, incluso el tiempo se destruye. Ya no hay más futuro. Es la destrucción absoluta”.

¿Son realmente monstruos invencibles?

“Son monstruos que parecen imposibles de vencer. ¡Están hechos de espacio y tiempo retorcidos en formas más allá de la imaginación humana en lugar de materia! Sea lo que sea con que lo ataques, el agujero negro lo devorará y sólo crecerá. Ni siquiera con otro agujero negro podrías vencerlo, pues se fundirán para crear un monstruo aún mayor. Sin embargo, Stephen Hawking descubrió lo único que podría destruir a un agujero negro. Es muy difícil destruir un agujero negro, pero no imposible. Cómo hacerlo es algo que se responde en el libro”.

“Para sobrevivir, tendremos que tener el valor de arrojarnos hacia los lugares más oscuros del universo. Esa es nuestra esencia humana”. 

Explorando lo desconocido para subsistir

«Debemos observar que nos encontramos en un punto especial en el tiempo», nos cuenta Fernando. «Gracias a la ciencia y nuestro instinto explorador nos hemos desarrollado hasta tener la mejor calidad de vida de la historia. Al mismo tiempo, somos víctimas de nuestro éxito: somos casi ocho mil millones de humanos, y la ecología planetaria está al borde del desastre. Estamos llegando a la adolescencia de nuestra especie, y ya es hora de que dejemos nuestra cuna planetaria».

«La humanidad necesita espacio, y la Tierra necesita que le demos un respiro. El espacio es donde se encuentra nuestro futuro».

Es natural sentir una mezcla de excitación y temor frente a la oscuridad. Sin embargo, sabemos que ir allí es lo correcto, para la humanidad y para nuestro mundo. En las próximas décadas y en los próximos siglos construiremos bases en la Luna, Marte y Ceres, y empezaremos a extraer nuestros recursos desde el cinturón de asteroides en lugar de contaminar nuestro planeta. Quizás en los próximos milenios, viajaremos hacia otras estrellas y buscaremos otras Tierras en torno de ellas”.

“Será extremadamente difícil hacerlo, pero es nuestro deber asumir este desafío. En algún punto en el futuro, nuestro Sol morirá y destruirá nuestro mundo consigo. Somos los únicos que podemos salvar la semilla de la vida que ha nacido aquí y llevarla hasta otros mundos”.

“Aún más, en un futuro muy lejano después de muchísimas edades del universo, todas las estrellas habrán muerto. En ese universo frío y oscuro nuestros descendientes lejanos tendrán que ir hacia los agujeros negros, crear estructuras del tamaño de mundos y con ingenio arrancarles la energía que han acumulado durante su existencia».

«Así como nuestros ancestros cazaban mamuts, nuestros descendientes quizás cazarán agujeros negros. Sea como sea, el futuro siempre pertenece a los exploradores, a los intrépidos que se lanzan hacia lo desconocido”.

¿Qué podrá encontrar el lector en este recorrido literario?

“Es un libro escrito en un lenguaje accesible, en chileno, sobre los lugares más extremos y alucinantes del universo, los agujeros negros. Todo en ellos es extremo y desafía la imaginación. El objetivo es compartir la excitación del descubrimiento, el asombro de equivocarse y darse cuenta que el universo es mucho más extraño que tus sueños más salvajes”.

 “Da lo mismo si tienes 10 o 110 años, este es un libro que puedes disfrutar sin importar tu edad. Esto es así porque la ciencia es tan importante que debe ser para todos. Para conseguir ese objetivo y compartir ideas profundas y misteriosas con todo el mundo, se usan cosas cotidianas, que todos conocemos. Por ejemplo, algunos lectores se sorprenderán de ver que para explicar el interior de los agujeros negros ¡uso algo tan cotidiano como el cochayuyo! De la misma forma, algunas de las más bellas imágenes del universo se toman desde Chile, es algo muy nuestro, así que también se incluyen muchas ilustraciones e imágenes del universo. ¡El cielo es algo que nos pertenece a todos!”

Para explorar los misterios de los agujeros negros y del espaciotiempo,  Fernando a través de las páginas de su primer libro, nos sumerge en lo majestuoso del principio del tiempo en el big bang y en los aspectos más alucinantes de la mecánica cuántica y las fluctuaciones del vacío. «Este libro también trata sobre los posibles futuros de la humanidad y cómo la ciencia será la clave para hacer real lo que parece imposible, pues como siempre digo, ciencia es magia que funciona”. finaliza el académico.

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